Marta Arias (Salamanca, 1986) es periodista por vocación y freelance por obligación. Tras acabar la carrera y enviar muchos currículums sin respuesta, decidió optar por sus propios proyectos. Ha viajado a muchos y diversos rincones del planeta: desde Colombia hasta Azerbaiyán pasando por Uganda. Ha colaborado con diversos medios internacionales, como El Comercio de Perú , The Guardian o Radio France Internationale. Es coautora del ebook Viaje al negro resplandor de Azerbaiyán.

Hace dos años se embarcó como redactora y responsable de redes sociales en una nueva aventura: la Revista 5W. Hoy conversamos con ella sobre lo bueno y lo difícil (que no malo) de esta profesión.

La profesión

¿El periodismo tiene que ser una vocación?

Yo creo que sí, tiene que ser una vocación porque es muy agradecido pero a la vez es muy sacrificado. Es un oficio en el que hay que trabajar mucho, apostar mucho. Y en mi caso, que es periodismo internacional, la apuesta es quizás mayor: nunca sabes si la jugada te va a resultar bien o no.

¿Por qué defines el periodismo como un oficio?

Me gusta mucho decir que es un oficio porque creo que lo aprendes con la práctica. En otro tipo de trabajo igual con la formación universitaria ya sales preparado, pero en este caso yo creo que es necesario mucho terreno, mucho contacto con la gente y con otros profesionales.

¿Cuándo decidiste que querías ser periodista?

Pues me  encantan esas personas que a los tres años ya editaban su propio periódico, pero yo no lo tuve claro hasta rellenar la solicitud para escoger una carrera. Me gustaba viajar, los idiomas, escribir, leer … Y fue mi madre quien me dijo: “¿Y todo esto junto no sería periodismo?”

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Fotografia: Cristina Gironès

¿Cuales son tus referentes periodísticos?

Han ido cambiando mucho. Al empezar la carrera, supongo que como para todos, los clásicos, como Kapuscinski. En la universidad descubrí a Miguel Gil, por ejemplo, que me gustó muchísimo. Luego fui cambiando y ahora mis referentes son contemporáneos. Me encantan Xavier Aldekoa, Mikel Ayestaran… todos los 5W. Yo les seguía antes de conocerles en persona y ahora tengo la suerte de poder llamarlos compañeros. También Ander Izaguirre, Mónica García Prieto… Ahora mismo me fijo mucho en gente más cercana que está haciendo cosas muy interesantes.

Has cubierto situaciones muy difíciles para quien las vive, por ejemplo cuando estuviste en Calais. ¿Cómo trazas una línea entre lo personal y lo profesional?

De hecho yo intento no trazarla. Intento que no haya distancia porque al final son personas que me están contando una historia personal que han vivido y yo quiero que me impacte. Si llega el momento en que deja de impactarme y de importarme, creo que ahí es cuando me tendría que replantear las cosas. Quiero poder contar la historia bien, evidentemente, pero quiero que me afecte, que me haga pensar y reflexionar: me están contando una historia y no tendrían por qué hacerlo. Al final es un acto de generosidad. Me parecería un poco egoísta por mi parte marcar distancia: a mi nadie me ha obligado a estar allí, yo he elegido esta profesión.

“Son personas que me cuentan su historia personal y quiero que me impacte y me importe”

Tu misma has nombrado a Miguel Gil. Él vivió intensamente el dilema entre ayudar e informar. ¿Te sientes identificada con ello?

Yo marco mucho la línea entre periodista y activista. Mi labor es informar,  aportar contexto, dar la mayor cantidad de datos posible… pero yo no soy activista. Es una línea muy fina que se cruza muchas veces y tampoco está mal: al final es una decisión personal. Yo me defino como periodista porque de lo que me trato es de contar las historias y que luego cada uno saque sus propias conclusiones de lo que está ocurriendo en el mundo.

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Fotografia: Imponderabilia Mundi

Has colaborado como freelance con diversos medios internacionales, como el Correo de Perú, The Guardian y Radio France Internationale. Aunque no hayas estado físicamente en sus redacciones, has notado una manera distinta de ejercer la profesión?

Depende de los tiempos: con el Comercio de Perú hacía actualidad, entonces era mucho más rápido. Pero en el caso de The Guardian los temas son todos más reposados. Entonces me gustaba mucho el trabajo de edición: envías el tema, lo editan, te lo devuelven, lo envías de nuevo… Como un partido de tenis. En 5W intentamos cuidar mucho la edición también. Es una parte que el lector no ve pero es muy importante. También las tarifas son muy diferentes fuera: mucho mejores.  

“Yo aporto datos y contexto: soy periodista, no activista”

Haces un periodismo narrativo. ¿Es importante la fusión entre literatura y periodismo?

Trabajamos con las palabras, son nuestra herramienta, y tenemos que tenerlas bien afiladas. Hay que cuidar el lenguaje. Evidentemente, no es lo mismo una crónica superrápida de algo que acaba de pasar y hay que enviar al cabo de un hora que algo más reposado que puedes dejar descansar una semana.

Has trabajado en muchos lugares del mundo. ¿Te gustaría especializarte en alguna región?

Mi región preferida es África porque es donde empecé. Mi primer viaje fue a Uganda, cuando todavía estaba en la carrera. Para el viaje de “el paso de ecuador” todo el mundo se iba a Punta Cana, pero a mi ese tipo de viaje no me llamaba nada la atención. Yo ya hacía prácticas y, por unas circunstancias paralelas, conocí a una monja de Uganda que me invitó a ir. Tenía dinero ahorrado y me apetecía así que me fui para allá. Pero el reportaje que salió fue un desastre absoluto. Era lo primero que hacía, no sabía ni por dónde empezar. Pero, aún así, la experiencia fue bestial: África me enamoró y aprendí mucho.  

Se dice que el papel está en crisis y, sin embargo Revista 5W, Crític o La Directa siguen apostando por esta plataforma además de la digital.

Hemos escuchado mucho esta frase y no sé si al final nos la hemos creído pero en 5W la revista es nuestro buque insignia y funciona muy bien. No creo que el papel esté muerto. Son dos formatos distintos, el digital y el papel, y cada uno tiene su propio lenguaje. Lo que es un error es tratar de hacer lo mismo en los dos. Yo soy muy fan del papel.

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Fotografia: Cristina Gironès

Revista 5W

¿Por qué nace 5W?

Hemos creado 5W para cubrir lo que nosotros veíamos como un nicho: una información más reposada, más lenta, y que no dependa de una agenda. No hace falta que estemos absolutamente todos en la “cumbre de nosequé”. Hay cosas paralelas, en la calle de atrás, que se pueden contar y que también son interesantes. No queremos competir con los grandes medios porque no es nuestra guerra. Vamos a esos sitios que no tienen tanta voz, por el motivo que sea, porque tenemos el tiempo para poder hacerlo. Nosotros hemos creado el medio que queríamos leer.

“También es interesante contar lo que pasa en la calle de atrás”

¿Cómo funciona la empresa?

En 5W todos somos freelance. La empresa está formada por los ocho fundadores y cada uno aporta una cosa distinta. Aquí en Barcelona estamos unas cinco personas fijas, en la sala de máquinas, y el resto aportan contenido desde sus respectivas zonas.

Periodismo freelance

Eres freelance.

Yo soy freelance por necesidad, aunque ahora no lo cambio porque me he acostumbrado y me gusta. Cuando acabé la carrera era el arranque de la crisis y no había otra forma. Pasé por la etapa de enviar el currículum a todas partes y replantearme la profesión pero a mí lo que me gusta es esto. De hecho, lo he dejado muchas veces, he intentado hacer otras cosas, pero al final siempre acabo volviendo. Es lo que decíamos de la pasión.

¿Qué supone ser un periodista freelance? ¿Pros y contras?

Supone tener la libertad para poder hacer los temas que tú quieras y marcarte tus propios tiempos, pero al mismo tiempo estás supeditado a mirar la cuenta bancaria constantemente. Dependes de vender los temas, de encontrar el momento exacto para proponerlos, de que sean interesantes para el editor… Además, debo financiarme yo los viajes. Eso hace que no pueda viajar todo lo que me gustaría pero, a cambio, me permite tener más tiempo para preparar cada viaje: me documento, hablo con gente de allí, devoro todo lo que se haya publicado. Y luego a la vuelta también tengo un período para asimilar y contrastar todo lo que me traigo. Es un poco un arma de doble filo. Yo siempre he trabajado así y, no sé si por costumbre, ahora lo mismo lo prefiero. Me gusta la libertad que me da, aunque suponga una falsa libertad, porque al final estás encadenada todo el día y pendiente de muchas cosas.

“Me gusta la libertad que me da, aunque sea falsa”

¿El hecho de no tener una cabecera concreta, facilita o dificulta el acceso a las fuentes?

Depende de la fuente a la que quieras acceder. Cuando es una fuente más oficial o de una gran organización sí que les da más confianza que vengas de un medio. Pero para hablar con gente de la calle da un poco igual, tampoco van a conocer los medios españoles. Y lo de siempre: los medios tienen la fama que tienen y a lo mejor hay un medio que cae mejor a la persona que vaya a preguntar. Yo, normalmente, siempre digo que soy freelance y lo explico todo porque no quiero engañar a nadie.

¿Y tu rutina de trabajo?

Cuando eres freelance, lo eres 24 horas al día. Yo no ficho, no hago un horario de 9:00 a 17:00. Ahora mismo estoy día y noche con 5W.

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Fotografia: Cristina Gironès

Perspectiva de género

¿El hecho de ser mujer influye de alguna manera en tu profesión?

A mí no me ha supuesto nunca ningún problema, más bien al contrario: hablar con mujeres es siempre más fácil si eres mujer. Al final las mujeres tienen una voz que a lo mejor no se ha escuchado tanto o se ha escuchado de manera diferente. En Calais me pasó por ejemplo con una mujer, Fátima, que era muy muy tímida. Había salido sola de Siria, embarazada y a lo largo de la ruta unos familiares lejanos la habían acogido. Le habían puesto una tienda individual dentro de la carpa en la que estaban. Estaba muy recluida y cohibida porque la mayoría de los que había allí eran hombres. Me acerqué a hablar con ella y, cuando cogimos confianza, me explicó cosas. En cambio, cuando mi compañero fotógrafo estaba delante no era lo mismo.

Es curioso porque, aunque haya pocas directivas, en terreno hay muchas mujeres. Creo que es un problema de visibilidad.

Consejos

Has dicho que no te gusta dar consejos, pero ¿podrías darnos alguno como periodista joven y freelance?

Yo soy una recién llegada y por eso dar consejos me parece prepotente por mi parte. De mi experiencia, yo lo que recomiendo, lo que me hubiera gustado hacer en la carrera, es leer mucho mucho mucho más porque luego entras en la vorágine de la actualidad y no da tiempo, y formarse: idiomas por ejemplo. Agradezco mucho haber dedicado tiempo a ello. Y que la curiosidad no se pierda nunca, alimentarla siempre.

Fotografies: Cristina Gironès

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